La Vilagarcía de los tres virreyes

José Ramón Alonso de la Torre
José Ramón Alonso de la Torre REDACCIÓN / LA VOZ

VILAGARCÍA DE AROUSA

KOPA

A finales del siglo pasado, gobernaba la ciudad un triunvirato que competía por el poder local

28 abr 2024 . Actualizado a las 09:55 h.

Los lectores más jóvenes no lo saben, pero, a finales del siglo pasado, Vilagarcía de Arousa era una ciudad con tres virreinatos y, naturalmente, tres virreyes, que competían entre sí por el poder y convergían en un ente llamado Fexdega, que, además de feria de muestras, la más importante de Galicia en su tiempo, era un termómetro que permitía saber qué virrey mandaba en cada momento.

Los tres virreinatos eran el Ayuntamiento, la Junta del Puerto y la Cámara de Comercio, pero con la particularidad de que, si bien en el Ayuntamiento y en el Puerto los virreyes eran, lógicamente, el alcalde y el presidente, en la Cámara de Comercio el virrey era el secretario. Había, además, un pequeño reino de taifa, que hacía de contrapeso y, a veces, su apoyo decidía qué virrey mandaba más. Me refiero a la Federación de Empresarios de la Comarca de Arousa (FECA).

Hubo un tiempo, incluso, en que desde la Cámara de Comercio se decidían candidatos a la alcaldía y se elaboraban las candidaturas municipales, pero, sobre todo, estaba la lucha por el poder en Fexdega, que no es que fuera un instrumento de dominio trascendental, pero sí tenía unas connotaciones de escaparate muy golosas.

Los virreyes de aquella Vilagarcía tan intensa y singular, que era una perita en dulce para los periodistas y una fuente de sobresaltos para los cuarteles generales compostelanos de los partidos, eran José Luis Rivera Mallo en la alcaldía, Celso Callón Recuna en la Junta del Puerto y Pablo Vioque Izquierdo en la Cámara de Comercio. Cada uno competía con sus armas y sus poderes. El Puerto era la representación del Estado en Vilagarcía, el Ayuntamiento era la representación de la voluntad popular y la Cámara ejercía de aglutinante del poder empresarial comarcal, desde O Grove hasta A Estrada, aunque siempre con el contrapeso de los empresarios locales de FECA, liderados por Roque Varela.

Curiosamente, la Cámara de Comercio y el PSOE tenían la sede en el mismo edificio de la calle Castelao, mientras que FECA ocupaba unas oficinas en un edificio inmediato. Hoy, los representantes de los empresarios, ya sea en la Cámara de Comercio, que ha dejado de ser Cámara de Comercio Industria y Navegación de Vilagarcía de Arousa para convertirse en provincial, ya sea en la Federación de Empresarios de la Comarca de Arousa… Sus líderes y representantes, digo, no aspiran a controlar la ciudad ni a intervenir en cada decisión municipal y ya no tienen una feria con la que jugar al maquiavelismo.

Fíjense que el empresario que sucedió a Roque Varela al frente de FECA, José Luis Nogueira, era el político vilagarciano que más alto había llegado desde la Guerra Civil: había sido conselleiro de la Xunta preautonómica. Y ese mismo año de 1994, el presidente de la Cámara de Comercio era José Antonio Gago Lorenzo, que aseguraba haber sido el descubridor de José Luis Rivera Mallo, había sido concejal ya en los años 60, vicepresidente de la Asociación de Autoescuelas de España y el diputado por UCD que agarró en el Congreso a la Pasionaria cuando la líder histórica del PCE resbaló y estuvo a punto de caer al suelo, llevándola después del brazo hasta su escaño.

Además, lo llamaban el diputado puente porque perseguía por los pasillos de las Cortes a Garrigues, Sancho Rof y Luis Ortiz, ministros de Obras Públicas, hasta que consiguió la aprobación de la construcción del puente de A Illa de Arousa tras traerse al ministro Ortiz a visitar la isla un día de temporal para que comprobara que era verdad que allí vivían 5.000 personas inmovilizadas en los días de tormenta. «La consecución del puente de A Illa fue un logro que justifica mi carrera política», me confesó en una entrevista. Del Congreso y el Ayuntamiento, Gago Lorenzo pasó al virreinato de la Cámara de Comercio, aunque no ocupaba el puesto de virrey, que seguía detentado por Pablo Vioque, de quien Gago Lorenzo decía que era un gran secretario que siempre encontraba soluciones, «pero tiene cosas raras».

Esas cosas raras son las que acabaron con el virreinato de Vioque. Si bien es verdad que con Nogueira en FECA, Javier Gago en el Ayuntamiento y su tío Gago Lorenzo en la Cámara, aquella Vilagarcía con triunvirato empezó a disfrutar de una transición hacia la normalidad que acabó con Pablo Vioque en la cárcel por narcotraficante, terminó con Fexdega y normalizó la vida política y empresarial: la Cámara y FECA se dedicaron a lo suyo, a representar, formar y ayudar al empresariado; la Junta del Puerto se centró en el tráfico marítimo y el Ayuntamiento se concentró en hacer de Vilagarcía una ciudad habitable y agradable.

Hace 32 años, el 17 de marzo de 1992, la Cámara de Comercio era noticia porque su tesorero, José Manuel Vilas, era asesinado en los jardines de la Mota de Benavente por un sicario colombiano, mientras su vicepresidente, Luis Jueguen, huía monte abajo y escapaba en un bus de Auto-Res. Hoy, la Cámara de Comercio es noticia porque cambia de sede y en las informaciones sobre la entidad no se habla de crímenes ni de maquinaciones políticas, sino de hubNet, mentorización, ecosistema digital, Big Data, start-ups… Es una cámara sin novelería en una ciudad sin triunvirato.