El presidente de la Federación Internacional de Automovilismo, Max Mosley, que hoy se reunirá en Ginebra con varias escuderías para acometer un recorte de gastos en el Mundial a través de un motor único, volvió ayer a copar la atención de la prensa por nuevas alusiones a su vida sexual en una entrevista en The Guardian . El dirigente de la FIA no se muestra precisamente arrepentido por la orgía hecha pública por el periódico News of the World a través de Internet: «He estado haciendo esto durante 45 años, había sido muy cuidadoso y nunca me habían pillado -señala Mosley antes de reconocer que no va a modificar sus extraños hábitos-; no puedes cambiar lo que eres».
Mantuvo la unidad familiar
Mosley, de 68 años, quince al frente de la FIA, dice que aún siente dolor por su esposa Jean, de 48 años, y sus dos hijos, y que ha salvado in extremis la unidad familiar.
Lo que más indigna al presidente de la Federación es la acusación de mezclar sexo con el Holocausto provocado por los nazis. «Cómo se puede decir que el escenario era un campo de concentración, cuando lo primero que dice la mujer es 'Bienvenido a Chelsea' y ella es la oficial Smith y yo el señor Barnes».
Max Mosley está convencido de que en el montaje del vídeo de cinco horas colgado en Internet hay implicación «indudablemente del mundo del automovilismo, la cuestión es quién». Pero asegura que tiene una «precisa» idea.
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