Está ilusionado como si debutara y espera subir «uno o dos peldaños» en el 2009
Segunda quincena de noviembre. Caen las hojas. Asoman ya los adornos navideños. Y los ciclistas regresan a las carreteras. Como Juan Francisco Mourón Doldán (Betanzos, 1984). El ciclista brigantino afrontará en el 2009 su tercera temporada como profesional y toma impulso para dar un salto de calidad.
-Un año más en el Xacobeo.
-Sí. Estoy contentísimo, con la misma ilusión que cuando debuté en el equipo. Llegué de México, de la Vuelta a Chihuahua, y creo que fui el primero en firmar el contrato de renovación con el Xacobeo. Seguir un año más, tal y como está el ciclismo, siempre es de agradecer. Están desapareciendo equipos y los ciclistas se ofrecen por lo mínimo. Es la ley de la demanda y la oferta. Hay mucha gente en el paro. Tener un año más de contrato es otra oportunidad.
-¿Cómo está de forma?
-Ya había empezado a entrenarme. Llegué de México y descansé tres semanas. No llego con problemas de peso, tendré uno o dos kilitos de más.
-Ezequiel Mosquera dice que corredores como usted darán un salto de calidad en el 2009.
-El año que viene espero progresar, subir otro escalón, o dos más. Quiero ayudar al equipo todo lo que pueda y dejarme ver, ser protagonista, encontrar mi sitio en el pelotón.
-¿Y cuál es su sitio en el pelotón?
-No lo sé, lo dirá la carretera. Esperemos que en el 2009 me vaya mejor. En el 2008 pensaba que iba a andar un pelín más.
-¿Qué es lo que más le atrae del calendario ciclista?
-De las pruebas en las que ya he competido, me encanta la Vuelta al País Vasco. Allí van los mejores ciclistas del mundo. Conseguir resultados en esa carrera es difícil, pero correrla ya es gratificante. La rampa del Aia, de este año, era muy dura, menos mal que solo tenía un kilómetro y medio. Parecía interminable. Era casi imposible subir. Eso que lo mío son los puertos cortos y explosivos. Había tanto público, que no encontrabas hueco. David García puso pie a tierra porque una moto que iba delante tuvo que parar. Fue bonito, pero también me gustaría correr una vuelta de tres semanas, como a cualquier profesional.
-Además de la Vuelta, el Xacobeo podría correr el Giro.
-Ojalá, ojalá. Me encantaría correr el Giro de Italia, con esos finales ratoneros que tiene.
-¿Qué espera del Xacobeo el próximo año?
-Espero que se repita lo que hicimos la temporada pasada, pero eso es muy muy complicado. No todos los años van a ser fiesta. El equipo demostró que puede hacer cosas grandes, a ver si podemos continuar en esa línea. Nos hemos ganado el respeto en el pelotón, ya nadie protesta si nos situamos en cabeza.
-Tras las lesiones de otros compañeros, ya no será considerado el pupas del equipo...
-Creo que se lo pegué al pobre Zalo [Rabuñal]. Cuando me llamó para decirme que se había roto la clavícula y el codo, yo no me lo creía. Pensaba que me estaba vacilando, porque se reía. Pero el pupas soy yo. El título me lo gané el primer año y la coña sigue estando ahí.
-El año pasado se entrenó con Eladio Jiménez, ex corredor del equipo gallego.
-Sí, Eladio Jiménez me invitó a su casa, en Salamanca. Estuvimos en la cima de Peña de Francia. Se puede decir que trabajé un poco en altura. Eladio me metió caña. El primer día hicimos 170 kilómetros y el segundo recorrimos 180, porque él estaba preparando la Vuelta a Portugal. La verdad es que hicimos migas desde la primera concentración del equipo, en Cee. Nos tocó compartir habitación y eso se convirtió en rutina cuando coincidíamos en una prueba. Igual acabó un poco hasta la coronilla de mí (risas).
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