En la acción, que se desarrolló en la cetárea de Corbeiro, participaron agentes del Seprona y de la Xunta
El Servizo de Gardacostas de la Xunta de Galicia, en colaboración con agentes del Seprona, llevaron a cabo durante toda la jornada de ayer un operativo especial en la cetárea de Corbeiro, en Fisterra. En la intervención, los servicios de vigilancia autonómicos y estatales se incautaron cerca de 1.200 kilos de centolla, que se encuentra en veda hasta el día 23, y cinco kilos de langosta, que no daba la talla reglamentaria. En el dispositivo, que se prolongó hasta bien entrada la noche, participaron tres vehículos de la Guardia Civil, uno de la Xunta, y la embarcación del Servizo de Gardacostas Paio Gómez Chariño. Además, los agentes necesitaron una orden judicial para acceder al recinto, ya que las personas que se encontraban en su interior no permitieron el acceso a la Guardia Civil.
La operación, similar a la que se desarrolló esta semana en Baiona y que finalizó con el decomiso de cerca 900 kilos de centolla, causó un gran revuelo en el puerto de Fisterra durante la tarde de ayer. Hasta el lugar se desplazó la lancha itinerante del Servizo de Gardacostas Paio Gómez Chariño, que ya había tomado parte estos días en una inspección rutinaria que dejó un balance de más de 400 nasas requisadas en los alrededores de la Costa da Morte.
Operación calculada
Pero en este caso el perfil de la intervención es diferente, porque se trata de una acción calculada. Tanto el Servizo de Gardacostas como el Seprona llevaban un año siguiendo de cerca las operaciones de la cetárea de Corbeiro, propiedad de Juan Traba. Después de una vigilancia minuciosa, los agentes comprobaron cómo las ventas se realizaban a puerta cerrada. Incluso constataron que la entrada de la cetárea estaba protegida por puertas blindadas. Además, fuentes de la Consellería de Pesca confirmaron que la concesión que tenía esta empresa por parte de la Administración autonómica ya había caducado.
Hacia el mediodía de ayer el Seprona intentó el acceso a las instalaciones de la cetárea, pero las personas que se encontraban en el interior se negaron a abrir la puerta, por lo que los agentes solicitaron una orden al juzgado de Corcubión. Después de tener en sus manos la autorización judicial, los agentes registraron hasta el último rincón y se llevaron cerca de 1.200 kilos de centolla, una especie que se encuentra en veda hasta el próximo lunes; cinco kilos de langosta que no daba la talla reglamentaria. Estas especies fueron devueltas al mar, hacia las nueve de la noche por la Paio Gómez Chariño. Pero además la Consellería de Pesca tiene retenidos 20 kilos de nécora, 40 kilos de camarón, 70 kilos de langosta y 90 kilos de lubrigantes. Sobre estas incautaciones, los responsables de la empresa no han sido capaces de acreditar su procedencia, pero no son ilegales.
Marco de colaboración
Fuentes oficiales de la Consellería de Pesca señalaron ayer que se trata de «una operación más dentro del marco de colaboración entre el Servizo de Gardacostas de la Xunta de Galicia y la Guardia Civil». Unos dispositivos que se vienen desarrollando desde hace aproximadamente dos años, pero que en los últimos meses están dando resultados llamativos como la operación que llevó al registro de varios restaurantes y empresas por diversos puntos de la comunidad y que acabó con el decomiso de grandes cantidades de vieira afectada por la toxina amnésica, ASP. En ese caso, varias personas fueron imputadas por un delito contra la salud pública.
Sin embargo, los decomisos de ayer en Fisterra, en principio y a pesar de las grandes cantidades de marisco incautados, solo acarrean una sanción administrativa. La empresa tendrá muy difícil volver a operar, ya que la concesión que tenía por parte de la Xunta de Galicia ya ha caducado. Esta fue una de las pistas fundamentales para poner en marcha la operación.
Fuentes del sector marisquero no se mostraron ayer sorprendidas por la magnitud de la operación, ya que confirmaron que es muy común en las fechas previas a la apertura de la veda que se acumulen grandes cantidades de centolla para luego venderlas en los primeros días.
En este sentido, desde las cofradías de pescadores se había reclamado en las últimas semanas el endurecimiento de la vigilancia por parte del Servizo de Gardacostas, para evitar que se llevase a cabo una práctica que acaba bajando la cotización de la centolla.
Muros
Un grupo de armadores de Muros han levantado la voz y criticaron «a desidia das autoridades». El portavoz de artes varias, Diego Vázquez, señaló que hay armadores que ya iniciaron la captura de este crustáceo y lo tienen escondido en el mar. «É un desastre», reconoció.
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