La responsable de Pescados Balbina, que tiene un puesto en la plaza de abastos de Santa Uxía, reconoció que las ventas cayeron más de un 50%. Para esta empresaria, la crisis está detrás de esta caída, aunque también hay otras circunstancias. El mal estado del recinto y la falta de aparcamientos «alonxa aos clientes, que prefiren ir a outros sitios». También mira hacia las autoridades que «consisten a venda ilegal». A pesar de estas circunstancias, la mujer comentó que las amas de casa «fixeron importantes recortes nas súas compras».
Esta autónoma estaba acompañada por dos comerciantes más que corroboraban las palabras de su compañera. «Estamos aguantando o negocio. Moitas veces marchamos para a casa con pérdidas pois somos incapaces vender toda a mercadoría», comentaron.
En las bancadas de la mayoría de las plazas de abastos apenas se ven cajas de marisco. «Non o traemos porque non ten saída», comentaban las pescantinas.
Concha, una veterana vendedora, otea un futuro muy oscuro. «Agora temos que coller menos peixe na lonxa. Cando antes comprabas unha caixa, agora adquires un lote», apuntó.
Esta vendedora reconoció que tuvieron que bajar los precios de cada especie entre uno y dos euros el kilo.
A media mañana, los mercados municipales de Barbanza están casi vacíos. Falta el bullicio y el continuo trasiego de gente que había habitualmente. «Non hai cartos, e iso nótase», apuntaba el dueño de un puesto de Boiro.
Comer pescado estos días puede ser un chollo, aunque comprar chopo o solla a ocho euros es fácil.
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