El descenso de clientes obligó a muchos profesionales a reducir los márgenes comerciales
La mayoría de los empresarios aseguran que la facturación cayó un 50% en los últimos meses cotizaciones
«Parece coma se a xente non comera». Esa era la expresión de una placera de Ribeira al mediodía de ayer. Y no era para menos. A esa hora muy pocos clientes visitaban los puestos de venta de la plaza de abastos de la ciudad. La situación no es para echar cohetes. La mayoría de los profesionales consultados señalaron que se vieron obligados a bajar los precios con la finalidad de intentar agotar las existencias, pero «nin así somos capaces de acabar coa mercancía. O peixe custa o mesmo agora que hai un ano, ou menos», dijo el responsable de un puesto del mercado de Boiro.
Los vendedores consultados de de las plazas de Noia, Ribeira y Boiro son unánimes a la hora de enjuiciar la situación actual. Aseguraron que las ventas cayeron un 50%, «ou máis». En Noia creen que las transacciones se redujeron cerca del 70%.
Las cotizaciones de los diferentes productos en las plazas de abastos de Barbanza pueden variar algo, aunque casi siempre se debe al tamaño del género ofertado. Eso sí, en la mayoría de las bancadas insisten en que la mercancía es de primera calidad y de «aquí, da ría», tanto de la de Arousa como de la de Muros-Noia.
Miedo
El responsable de Pescados Alfonso, de Boiro, aseguró que las ventas cayeron a la mitad en los últimos meses. «O cliente ten medo a comprar e todo o peixe que suba de 3 ou 4 euros é moi difícil de colocar, e non digamos o caro, xa case non o traemos porque apenas ten saída», subrayó el empresario.
Este vendedor comentó que en los últimos días notó un incremento de las ventas de pescado y marisco para congelar con vistas a las fiestas navideñas. Aún así, «témoslle medo a estas celebracións porque non sabemos como se van a comportar».
Para hacer frente a la crisis, «non tivemos máis remedio que baixar os prezos entre dous ou tres euros o quilo, dependendo da especie, pero na rula está coma sempre, non variou nada nos últimos meses».
El responsable de la pescadería Alfonso lo tiene claro: «O consumidor empezou a comprar menos cando a televisión comezou a falar de recesión. Dende esa, as vendas caeron en picado».
La situación en el mercado de Noia es similar. Los responsables de los puestos de pescados y mariscos insisten en que las ventas están muy mal. Algunos profesionales aseguraron que las transacciones en los últimos meses cayeron hasta un 70%.
Placeros noieses comentaron que las cotizaciones no han variado en las últimas semanas y se mantienen estables. Incluso reconocieron que tuvieron que reducir sus beneficios para intentar sacar más producto.
En una rápida visita a las plazas se constata que las amas de casa tienen a su disposición pescado de todos los precios. Desde los dos euros de un kilo de mejillones y sardina, hasta los tres que puede costar un kilo de palometa o jurel. Pero también hay lenguado a veinticinco euros, aunque hace unos días rondaba los treinta.
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