A las nueve y media de la noche de anteayer, la policía de Boiro recibió una llamada con un mensaje claro y directo: un vecino alertaba a los agentes de que en la calle Principal un hombre estaba intentando robar en un camión. Cuando la patrulla llegó a la zona, se topó con un vehículo de Pescados Oliveira con la ventanilla rota y síntoma de que había recibido una visita de los amigos de lo ajeno, pero ya no había nadie. No importó. Tras investigar lo sucedido, se detuvo a una persona, F.?S.?M., de 30 años de edad, que tiene numerosos antecedentes penales, como supuesta autora de un delito de robo con fuerza en las cosas.
Aunque cuando llegó la patrulla en el camión no había nadie, los policías sí pudieron hablar con la persona que les había llamado. Y los datos que este vecino aportó fueron fundamentales para la detención. No en vano, la descripción que dio del hombre que había visto en el vehículo coincidía con el de un delincuente reincidente.
Tras buscar por la villa, los agentes dieron con F.?S.?M. en su vivienda. El hombre fue detenido. Se da la casualidad de que pocos días antes también había sido arrestado por delitos de robos con fuerza.
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